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Ponta de São Lourenço y otros imprescindibles del este de Madeira.

El este de la isla de Madeira fue el primer lugar al que llegaron los navegantes portugueses en 1418. Los mismos que un año antes habían ya desembarcado en la vecina Porto Santo. Así que esta es, probablemente, la región con más historia. Pero, además, nos deja algunos de los paisajes más sorprendentes de la isla. Y no hay mayor prueba de ello que los acantilados que se contemplan en la Vereda da Ponta de São Lourenço.

Pero este impresionante camino no es el único imprescindible de la zona. Aunque sí que es el mejor lugar para empezar cualquier itinerario de un día por el este de Madeira😉.

📌 Vereda da Ponta de São Lourenço

Dentro del este de Madeira, el extremo más oriental de la isla es la Punta de San Lorenzo. Una estrecha y escarpada extensión de terreno que se adentra en el Océano Atlántico. Y que, sin apenas vegetación, contrasta completamente con el resto de la frondosa isla.

Por eso os recomiendo recorrer la vereda da Ponta de São Lourenço. Un sendero de 3 kilómetros que lleva hasta el Morro do Furado el último punto accesible de la península. Pero primero hay que disfrutar de las impresionantes vistas de la propia punta que hay a lo largo de toda la ruta.

Ponta de Sao Lourenço

De los acantilados, como estas rocas, llamadas “caballitos de mar”, que se pueden observar desde algunos de sus miradores.

Ponta de Sao Lourenço

Y del pequeño oasis de Cais do Sardinha. Construido casi al final de la punta en 1905 como la casa vacacional de Manuel Bettencourt Sardinha. El entonces propietario de la península hasta que sus descendientes la vendieron al gobierno en 1996. Que ahora hace las funciones de centro de visitantes y cuenta con un bar-cafetería. Perfecto para reponer fuerzas antes de emprender el camino de regreso.

Ponta de Sao Lourenço

🚩 Cómo recorrer la vereda da Ponta de São Lourenço

El camino hasta la punta, aunque no es excesivamente largo (3 kilómetros) y está perfectamente marcado, sí que cuenta con zonas de subidas y bajadas intensas, por lo que se tarda aproximadamente 2 horas en recorrerlo. Y otro tanto para volver, claro. Así que hay que ir bien preparado. Es imprescindible llevar un calzado adecuado, agua y protector solar. Porque, aunque haga un viento tremendo, como cuando lo recorrimos nosotras, no hay ni un solo árbol ni una sola sombra. Y el sol pega con fuerza. Pero, lo dicho, no es demasiado difícil y merece completamente la pena. De todas formas, podéis descargar aquí el mapa oficial para consultar todos los detalles.

Ahora bien, para aquellos que no se sientan con fuerzas de hacerlo. O no de hacerlo ida y vuelta, hay una solución para disfrutar de la vereda da Ponta de São Lourenço sin cansarse lo más mínimo: contratar una excursión en lancha rápida😉.

La empresa Madeira Sea Emotions cuenta con opciones para todos los gustos. Desde tours para acercarse hasta el faro (al que no se puede llegar a pie) y tours para visitar la punta sin necesidad de recorrer el sendero. Hasta el que yo creo que es la estrella: hacer el camino de vuelta por el mar. He de reconocer que nosotras sucumbimos y, ¡fue la mejor idea! Permite ver los acantilados desde abajo y entrar en algunas de sus cuevas. Además de ahorrar el regreso bajo el sol, claro🙈.

Ponta de Sao Lourenço

El precio de hacer el regreso en lancha es de 10€. Y el muelle donde te dejan está a unos 10 minutos andado del parking del sendero. Aunque para nosotras lo mejor fue que nos dejaron hacer el trayecto con nuestra perrita.

📌 Otros imprescindibles del este de Madeira

Descubrir la vereda da Ponta de São Lourenço es, para mí, el mayor imprescindible del este de Madeira, pero hay también otros rincones de la zona que merece la pena conocer. Entre los que están algunos de los lugares con más historia de la isla.

¿Me acompañáis a descubrirlos?

Caniçal 🐳

La primera parada esencial después de recorrer la vereda da Ponta de São Lourenço es en Caniçal. Un pequeño pueblo pesquero que fue el epicentro de los balleneros hasta 1982. Así que, además del lugar ideal para comer, también es donde se encuentra el Museu da Baleia. El mejor y más completo museo del mundo dedicado a las ballenas.

Ponta de Sao Lourenço

Por otro lado, si el tiempo acompaña, la Playa de Prainha es una de las mejores de la isla para darse un chapuzón.

Machico 🏰

A continuación, a la salida de Caniçal hay que hacer sí o sí una parada en el Pico do Facho. Un mirador en lo alto de la montaña que deja unas vistas de infarto de Machico, del aeropuerto y del mar.

Ponta de Sao Lourenço

Para después bajar hasta Machico, la primera capital de la isla. El lugar en el que desembarcó el explorador João Gonçalves Zarco y quien, en nombre de la corona portuguesa, tomó posesión de la isla.

En Machico, además de la mejor playa artificial de la isla creada con arena traída de Marruecos, no hay que perderse el Fuerte de Nossa Senhora do Amparo, construido en 1706 para defender la isla de los piratas.

Ponta de Sao Lourenço

La Igreja de Nossa Senhora da Conceição, una de las más grandes de Madeira.

Ponta de Sao Lourenço

O la Capela dos Milagres. Que, situada junto al mar, desapareció en la inundación de 1803 y, milagrosamente, su crucifijo fue rescatado por una galera estadounidense.

Ponta de Sao Lourenço

Santa Cruz y las mejores vistas del aeropuerto 👀

A continuación, si os gustan las emociones fuertes, tampoco hay que dejar de hacer una parada en alguno de los múltiples miradores que hay en Santa Cruz justo al lado del aeropuerto. Desde cualquiera de ellos, si tenéis suerte, podréis ver despegar o aterrizar algún avión en una de las pistas más complicados del mundo.

Ponta de Sao Lourenço

El Cristo Rei de Caniço 🗼

Después, siguiendo hacia el oeste, otra parada que no hay que perderse es en el Cristo Rei de Caniço. Una versión en miniatura del Cristo Redentor de Río de Janeiro levantada a principios del siglo XX.

Ponta de Sao Lourenço

Aunque lo mejor son las impresionantes vistas del acantilado sobre el que se alza.

Ponta de Sao Lourenço

Camacha 🏘

Para acabar, quedaría una última visita, hasta ahora imprescindible, que hacer en el este de Madeira. Y ésa es en Camacha. El hogar del mimbre y la cestería. Allí, desde hace siglos, se trabaja este material recogido en las montañas cercanas para fabricar auténticas virguerías.

Pero digo “hasta ahora” porque la principal fábrica y museo del pueblo está prácticamente abandonada desde que empezó la pandemia. Aun así, se puede hacer una breve parada para probar suerte. Y para disfrutar de un pequeño paseo y de las vistas que hay desde sus miradores😉.

Ponta de Sao Lourenço

Y hasta aquí todos los imprescindibles que ver en el este de Madeira. Empezando por la salvaje Ponta de São Lourenço. Para terminar descubriendo algunos de los mejores miradores de la isla…

Y si no os animáis a hacer esta ruta por libre conduciendo por las sinuosas carreteras de la isla o simplemente queréis completar vuestro viaje, no dejéis de echar un vistazo a estas excursiones y actividades que organiza Civitatis:

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