El metro de Moscú: 10 estaciones dignas de un zar

El metro de Moscú, más conocido como “el Palacio del Pueblo”, es un verdadero paraíso para los amantes del arte y la arquitectura. Y un alucine constante para cualquiera, aunque no entienda nada de arte ni de arquitectura.

Sin embargo, pese a ser famoso por lo majestuoso y bonito que es, el metro de Moscú ha sido a lo largo de su historia mucho más que la “niña bonita” de la ciudad. Algunas de sus estaciones han sido refugios antiaéreos, cuarteles generales, hospitales de campaña, paritorios, bibliotecas y hasta peluquerías.

Por eso mismo, hay que dedicar un buen rato a perderse y encontrarse por el metro de Moscú. Y a descubrir sus mejores estaciones. Pero antes, ¿cómo llegó uno de los medios de transporte más utilizados en el mundo a convertirse en todo un palacio y emblema de la ciudad?

Un palacio para el pueblo

Aunque el proyecto de construir un metro para Moscú ya existía desde principios del siglo XX, la idea siempre era pospuesta. Hasta que, en 1931, con el régimen comunista plenamente establecido, se dio luz verde al proyecto.

Stalin quiso construir un palacio para el pueblo. Un lugar en el que todos disfrutasen del lujo y el arte que hasta entonces les era inaccesible. Y, de paso, demostrar al resto del mundo el poderío y la grandeza del nuevo estado socialista. Para ello, hizo traer de toda la URSS los mejores materiales y a los mejores artistas. Lo que dio como resultado la mayor muestra de arquitectura neoclásica estalinista y realismo soviético.

En 1935, tras 3 años de trabajos a contrarreloj, el metro de Moscú inauguraba su primera línea: la roja. Que, por aquel entonces, tenía 11 kilómetros e iba de Park Kultury a Sokolniki. Y a la que, en 1938, se sumaron dos líneas más (la azul y la verde).

Estación de metro Kurskaya (1937). ANATOLY EGOROV /  GETTY IMAGES

Los trabajos de ampliación de las líneas existentes y de creación de otras nuevas no se detuvieron ni siquiera durante la II Guerra Mundial. Y ya en los años 50 eran 6 las líneas operativas (añadiéndose la celeste, la marrón y la naranja) con unas 60 estaciones. De las que 44 son Patrimonio Mundial.

A día de hoy, tiene más de 200 estaciones. Y sus trenes transportan a unos 9 millones de personas al día. Siendo así uno de los metros más concurridos del mundo. Además de uno de los más profundos. Pero, en lo que gana sin duda a todos los demás es en belleza… ¡El metro de Moscú es el más bonito de todos!

el metro de Moscú

¿Cómo sobrevivir al metro de Moscú?

Antes de entrar de lleno en materia, aquí os dejo algunos consejos básicos. No sólo para sobrevivir en el metro más famoso del mundo. Sino para ser todo un experto y moverse como un auténtico moscovita.

1. Consigue un mapa escrito en cirílico y en latino (puedes descargarlo aquí). el metro de Moscú

2. En las estaciones no suele haber carteles con el nombre. Y si los hay, no son muy visibles desde el tren. Así que, ve atento.

3. Pero tranquilidad. Los itinerarios de la línea dentro de los vagones están en latino. Y, pese a todo lo que me habían dicho, por megafonía SI anuncian las paradas en inglés. Después del ruso, claro.

4. En cada andén también suelen estar en latino cuáles son las próximas paradas de ese sentido.

5. Los trenes pasan con una frecuencia increíble. En ocasiones, acaba de irse uno cuando entra el siguiente. No corras, no merece la pena.

6. Los trasbordos son muy largos. Y muchas veces las estaciones de una y otra línea tienen nombres diferentes.

7. Pese a lo larguísimas que son las escaleras mecánicas, hay gente que sube y baja andando. Así que pégate a la derecha y deja pasar.

8. Si quieres pararte, no lo hagas en medio. Hazlo junto a una pared. Así no molestarás a nadie ni correrás el riesgo de ser arrollado.

9. Los rusos son muy ordenados. Generalmente los tornos y las puertas para salir y para entrar están separados. Tu sigue a la masa y verás lo cómodo que es no chocarse ni tener que esquivar a nadie.

10. Y, por último: ten cuidado con las puertas abatibles o acabarás sin nariz. Literalmente.

Ahora sí que sí, ¿listos para recorrer el metro de Moscú?

10 estaciones que no te puedes perder en el metro de Moscú

Aunque, en general, todas las estaciones que fueron construidas en los primeros años impresionarían a cualquiera, hay algunas que son verdaderas obras de arte dignas de cualquier zar…

Sin embargo, como no es posible (¿o sí?) visitarlas todas, aquí os dejo el itinerario por nuestra selección de 10 estaciones que no hay que perderse en el metro de Moscú:

el metro de Moscú

 

1. Park Kultury

Decidimos empezar el recorrido por las profundidades de la ciudad en esta estación. Una estación que comparten la línea roja y la marrón. Y es en el andén de la línea marrón donde se puede empezar a alucinar…

Inaugurada en 1950, sus paredes y columnas están recubiertas de mármol traído desde Georgia expresamente para su construcción. Y están decoradas con 26 bajorrelieves en mármol blanco que representan actividades de ocio de la juventud soviética.

2. Kievskaya

A continuación, nos bajamos en la estación de Kievskaya. A una parada de Park Kultury en la línea marrón.

Puesto que esta estación lleva su nombre en honor a Kiev, la capital de Ucrania, se decidió que el diseño se elegiría por un concurso celebrado en la república vecina. Y así fue como se construyó una estación con grandes pilones recubiertos de mármol blanco. Sobre los que se disponen una serie de mosaicos que representan la unidad de Rusia y Ucrania.

Al fondo del pasillo, tampoco hay que perderse el panel que muestra un “Festival Popular en Kiev”.

3. Arbatskaya

Tras haber hecho trasbordo a la línea azul oscuro en la estación de Kievskaya, en dos paradas nos bajamos en Arbatskaya. Que, aunque no es precisamente la estación más bonita, sí que es una estación de récord.

La original fue dañada en un bombardeo en 1941, así que ésta que vemos es su reconstrucción de los años 50. Diseñada en plena Guerra Fría como refugio nuclear. Y motivo por el que se construyó con dimensiones faraónicas (incluyendo un andén de 250 metros de largo) y a más de 40 metros de profundidad.

el metro de Moscú

4. Plóshchad Revolyutsii

Una parada más y llegaremos a una de las estaciones más chulas que visitar en el Metro de Moscú: Plóshchad Revolyutsii.

Situada en la Plaza de la Revolución, muy cerquita de la Plaza Roja, esta estación inaugurada en 1938 es toda una oda al Octubre de 1917. Un homenaje en forma de 76 estatuas de bronce que representan a soldados revolucionarios, obreros, marineros, guardias fronterizos, granjeros y todo tipo de pioneros, tanto hombres como mujeres.

el metro de Moscú

Pero es que las estatuas, además de hacer de esta estación una de las más populares, tienen poderes mágicos. O eso creen los moscovitas (que son bastante supersticiosos). Por ejemplo, frotar el hocico del perro del guardia fronterizo da suerte, sobre todo en los exámenes. Quien tiene una cita, no puede dejar de tocar el zapatito de la estudiante. Acariciar el gallo de la granjera hará aumentar un par de ceros la cuenta bancaria. Y, para mejorar en el trabajo, unos golpecitos en el revólver del marinero bastan…

Así que ya sabéis, no olvidéis tocar la estatua que más necesitéis en vuestra visita por el metro de Moscú. Y si prestáis atención un momento, enseguida veréis como casi todos los moscovitas también las tocan.

5. Kurskaya

La siguiente estación de la línea azul, Kurskaya, es bastante sencilla. Pero, sus robustas columnas de mármol de los Urales y la decoración en relieve de su techo la hacen una parada imprescindible.

Aunque realmente lo más curioso de Kurskaya es que, durante la II Guerra Mundial, no sólo fue un refugio antiaéreo. Sino que también fue sede de la Biblioteca Histórica Pública del Estado.

el metro de Moscú

Una vez vista, toca un nuevo trasbordo a la línea marrón.

6. Komsomolskaya

Y, en sólo una parada, ¡¡llegamos a la estación más espectacular de todo el metro de Moscú!!

Un auténtico palacio con techos barrocos en amarillo pastel, mosaicos, paneles florales y columnas de mármol blanco.

¡Wow! Eso es todo lo que podréis pensar cuando salgáis del vagón. Pero, aunque estéis en shock, no os paréis en medio del andén. Que los moscovitas van aceleradísimos y os acabarán arrollando…

Cuando por fin consigáis dejar de alucinar, echad un vistazo a los mosaicos del techo. Son ocho piezas que repasan la lucha del pueblo ruso por la libertad a lo largo de la historia. Desde la «batalla en el hielo» que libró Alexander Nevsky contra los cruzados católicos en en 1242. Hasta el «desfile de la victoria» en la Plaza Roja tras la II Guerra Mundial.

7. Prospekt Mira

De nuevo, una sola parada nos separa de la siguiente estación de este recorrido por el metro de Moscú: Prospekt Mira.

Una estación construida prácticamente entera en mármol blanco. Pero esta vez con relieves dedicados a la agricultura de la Unión Soviética. No en vano, el jardín botánico está justo al lado. Y, de hecho, se inauguró con ese nombre. Aunque después se le cambió para evitar confusiones con un segundo jardín botánico creado para la Academia de Ciencias.

el metro de Moscú

8. Novoslobodskaya

En un abrir y cerrar de ojos volvemos a bajar del tren. Ahora en Novoslobodskaya. Otra de las estaciones que más nos impresionó en esta visita por el metro de Moscú.

Y es que la decoración de esta estación es completamente diferente a las demás. Nada más y nada menos que 32 vidrieras de enormes dimensiones, rodeadas de latón e iluminadas desde el interior, decoran las paredes de mármol blanco del andén.

Además, hay que acercarse también hasta el fondo para ver el mural “Paz para todo el mundo”.

9. Belorruskaya

Terminando ya el recorrido en la línea marrón, solo queda hacer una paradita en la estación Belorruskaya. Nombrada en honor a la República de Bielorrusia, al igual que su vecina estación de tren.

Una vez allí, seguramente a simple vista nada os llame la atención. Incluso puede parecer una estación más con paredes de mármol. Pero es que hay que prestar atención al techo y al suelo para ver lo que la hace diferente. Por un lado, el patrón del suelo que imita a los bordados de las colchas típicas de Bielorrusia. Y, por otro, los doce mosaicos del techo. Que representan escenas de la vida cotidiana bielorrusa.

el metro de Moscú

Y, ahora sí, ¡el transbordo final!

10. Mayakovskaya

Una parada en la línea verde y llegaremos a la última estación de nuestro recorrido por el metro de Moscú: Mayakovskaya. Una de las estaciones más diferentes y con más historia de la ciudad. Vamos, un remate de ruta por todo lo alto.

Fue inaugurada en 1938 y, aunque es de las más antiguas, se diseñó con un estilo Art Decó futurista. Inspirado en el porvenir de la Unión Soviética según lo imaginaba en sus poemas el autor revolucionario Vladimir Mayakovski (por quien lleva su nombre la estación). El resultado fueron columnas blancas con arcos revestidos de acero inoxidable y rodonita. Paredes de mármol blanco y gris. Y 34 mosaicos en las bóvedas del techo que representan las “24 horas en la tierra de los soviéticos”.

el metro de MoscúPero, además de por su diseño único, la estación de Mayakovskaya adquirió una gran notoriedad durante la II Guerra Mundial. Cuando, convertida en refugio antiaéreo, Stalin decidió instalar en ella su cuartel general ante el avance de los alemanes sobre Moscú. Así que, cuando miréis a cada esquina, pensad en todo lo que han visto y oído esas paredes…

Refugiados en la estación de Mayakovskaya (1941).

Tras visitar la estación de Mayakovskaya, dimos por concluida nuestra visita por el metro de Moscú. Que, además de ser uno de los transportes más eficientes del mundo, es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. Aunque esto sea un auténtico engorro para los moscovitas…

 

Y vosotros, ¿habíais visto un metro así alguna vez?

 

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