Hidra, Poros y Egina. La excursión perfecta de 1 día desde Atenas

Hidra, Poros y Egina

Todos hemos oído hablar, y muchos soñado con visitar, las archifamosas Islas Griegas. Sin embargo, generalmente en las que se piensa es en Mykonos, Santorini o Creta. Pero realmente el país heleno cuenta en su territorio con más de 6000 islas. Y de la inmensa mayoría de ellas no hemos oído hablar nunca. Por eso mismo, para aquellos que hagan una pequeña escapada a Atenas y quieran conocer una pincelada de las Islas Griegas, hacer una visita de 1 día a Hidra, Poros y Egina, puede ser la excursión perfecta.

Aunque no sean tan famosas ni visitadas, estas tres islas cercanas a la capital griega, están cargadas de historia, mitología y rincones que descubrir. Y, además, conservan el encanto auténtico que les da el hecho de poder pasear por sus calles y perderse por sus rincones sin tener que luchar con hordas de turistas. Así que, ¿se os ocurre un plan mejor para completar vuestro viaje a Atenas?

Hidra, Poros y Egina: tres islas en el Golfo Sarónico.

El Golfo Sarónico, antiguamente considerado una de las seis entradas del Averno, se extiende por el mar Egeo, frente a la costa occidental de Grecia. Allí es donde, entre sus más de treinta islas, se encuentran Hidra, Poros y Egina. Las tres que visitamos en este mini crucero de un día. Y que resultó ser una excursión perfecta para hacer en un día desde Atenas.

Hidra, la isla de los piratas

Nuestra primera parada fue en Hidra (Ύδρα, en griego). La más alejada de las tres islas que íbamos a visitar. Concretamente a unos 70 kilómetros por mar de la costa ateniense. Lo que se tradujo en casi 3 horas surcando las aguas del Egeo.

A las 11 de la mañana pusimos los pies en tierra firme. Y, con vistas al puerto de la isla, empezamos a disfrutar de este recorrido por Hidra, Poros y Egina.

Hidra, Poros y Egina

Si prácticamente todas las islas griegas tienen en su historia algo que ver con algún dios o ser mitológico, Hidra es la excepción. Pues lo cierto es que su pasado es bastante poco relevante. Nada tiene que ver con la hidra (serpiente con varias cabezas) que Hércules consiguió derrotar. Si no que, al parecer, se la bautizó así de forma irónica. Haciendo referencia a las constantes sequías que padece esta isla de apenas 64 km cuadrados.

De esta manera, aunque se sabe que estuvo habitada desde varios siglos antes de Cristo, no empezó a ganar popularidad hasta el siglo XVI. Cuando se fundó una escuela de marina y se empezaron a construir barcos. Aunque por lo que se hizo más famosa fue por convertirse en refugio de piratas en los siglos posteriores.

Hoy en día puede presumir de ser una isla sin coches. Por lo que todos los desplazamientos hay que hacerlos a pie (en la práctica también se pueden hacer en burro, pero piénsalo, ¿al pobre burrito le apetecerá llevarte?). Así que, como sólo teníamos una hora y media y nuestros pies, decidimos conformarnos con dar un paseo por el pueblo. Recorrer sus preciosas calles, entretenernos en sus curiosas tiendas y disfrutar de una cerveza con unas vistas perfectas del puerto.

Poros, la isla de Poseidón y de los marineros

A las 12:40 zarpamos hacia Poros (Πόρος en griego) . La segunda parada de este recorrido por Hidra, Poros y Egina. El trayecto fue de aproximadamente una hora. Y durante ese recorrido se sirvió el almuerzo tipo buffet que se incluía en el mini-crucero.

Después de comer, a las 13:45, desembarcamos en la isla de Poros. Justo frente a las costas del Peloponeso y que es famosa desde la antigüedad por ser la morada de Poseidón. El dios griego del mar. De hecho, aún se conservan las ruinas de su templo en una colina cercana a la ciudad.

La isla también es considerada la sede de la Anfictionía. Una liga de antiguas ciudades entre las que se encontraban urbes de la talla de Atenas, Nauplia o Edipauro. Y, más allá de eso, en la actualidad, además de por el espectacular enclave en el que se encuentra, Poros es conocida por su prestigiosa Academia Naval Helénica. Así que no es de extrañar encontrarse con infinidad de jóvenes marineros vestidos de uniforme por cualquiera de sus calles y tabernas.

Hidra, Poros y Egina

No disponíamos de mucho tiempo en esta parada. De hecho, tan sólo contábamos con 45 minutos. Así que dedicamos nuestro tiempo a subir a la colina de la Torre del Reloj. Desde donde se tienen unas vistas simplemente espectaculares.

Hidra, Poros y Egina

A las 14:30 zarpamos de nuevo. Y esta vez lo hicimos en la cubierta. Nosotros nos perdimos la llegada a puerto porque íbamos dentro terminando el almuerzo. Pero las vistas, tanto de Poros como de la costa del Peloponeso, a medida que el barco surca las aguas del estrecho canal, son de las mejores de este recorrido por Hidra, Poros y Egina.

Hidra, Poros y Egina

Egina, la isla de los pistachos

Y como colofón, tras poco más de otra hora de travesía, a las 15:50 llegamos a la escala final de nuestro crucero por Hidra, Poros y Egina. Donde tendríamos 2 horas para disfrutar de la última isla. Que, como curiosidad, os diré que es la más grande del Golfo Sarónico y que, aunque no lo parezca, está a sólo 20 kilómetros de la costa ateniense.

Quizás Egina (en griego Αίγινα) no sea la más bonita. Pero sin duda alguna es la que mas historia (y mitología) lleva a sus espaldas. Empezando por su nombre, que se debe a la ninfa homónima. Una de las amantes de Zeus. De quien tuvo un hijo llamado Éaco. Que nació en la isla y llegó a ser su rey.

Además, Egina es famosa por su eterna rivalidad con Atenas. Ya que, desde tiempos casi inmemoriales, la isla era un importante centro marítimo y comerciante. Fundó la primera marina y acuñó las primeras monedas de la Antigua Grecia. Y, para colmo, ya en el siglo XIX, la rivalidad aumentó. Pues, en plena Guerra de Independencia Griega, la ciudad fue nombrada como la primera capital del nuevo estado. Y, nuevamente, se troquelaron en ella las primeras monedas.

Actualmente, esta pequeña isla de aproximadamente 87 km cuadrados, puede presumir de ser la mayor productora de pistachos de Grecia. ¡¡Y una de las principales exportadoras a nivel mundial!! Así que no os podéis marchar de allí sin probarlos. Son sencillamente exquisitos.

¿Qué visitar en Egina?

Pero, si hay algo que destaca sobremanera en la isla, es el Templo de Afaya. Uno de los tres templos del Triángulo Sagrado (junto con el Partenón y el templo de Sunión).

Cuenta el mito que Afaya era tan guapa que hasta el mismísimo Minos (el minotauro de Creta) la persiguió. Ella se tiró al mar y fue rescatada por unos pescadores eginetas. Pero estos también acabaron prendados de la joven y queriendo conseguir su favor. Finalmente, cansada del acoso de los hombres, Afaya, con la ayuda de su medio hermana Britomartis, desapareció. Y justo en ese lugar, en el último sitio que fue vista, es donde hoy se levanta el templo.

Hidra, Poros y Egina

A parte del Templo de Afaya, la ciudad que rodea al puerto, también llamada Egina, es otra de las cosas que merece la pena recorrer. En su entramado de estrechas callejuelas se pueden encontrar, además de infinidad de tiendecitas y tabernas, algunas joyas como la Iglesia Isodia Theotokou. La Iglesia Agios Nikolaos. O la Torre de Markellos. A la que también se conoce como la Torre Rosa. Y que fue construida en la isla durante la ocupación veneciana y sirvió como sede del gobierno cuando se produjo la independencia de los turcos.

Hidra, Poros y Egina

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Para terminar el intenso recorrido por Hidra, Poros y Egina, no os podéis marchar de esta última sin hacer dos paradas imprescindibles. Y que, si os gustan los pistachos, serán vuestra perdición…

  • Mourtzis (ΜΟΥΡΤΖΗΣ): es una pequeña tienda de frutos secos, dulces y delicatessen. Todo a base de pistachos, claro. Y os aseguro que querréis llevaros la tienda entera. Pero si tenéis que elegir, no os perdáis el pesto, la nuttella de chocolate blanco y los pistachos garrapiñados…
  • Melénio (Μελένιο): ¿os apetece un helado de pistacho? ¡¡no podéis iros de Egina sin probar el de esta heladeria-pasteleria!!

Así, con el estómago lleno (y la cartera medio vacía) volvimos al barco para disfrutar de un espectáculo de bailes tradicionales en el trayecto de regreso a Atenas…

Cómo hacer este crucero de 1 día desde Atenas 

Hay infinidad de ferries y compañías navieras que operan esta ruta por Hidra, Poros y Egina con un precio que ronda los 100€ por persona. Y se puede contratar a través de múltiples agencias de viajes y empresas de excursiones. Como Civitatis, que ofrece este tour con posibilidad de recogida en la mayoría de hoteles de Atenas.

Sin embargo, en esta ocasión, nosotros lo contratamos directamente con la naviera Evermore Cruises. Y la verdad que no pudo funcionar mejor. El barco zarpó de la Marina Kallithea, un puerto deportivo a las afueras de Atenas, a las 8 de la mañana. Y, tras la ultima visita a la isla de Egina, sobre las 6 de la tarde emprendimos el regreso a la ciudad. Donde atracamos cerca de las 7 y media. A bordo, además del almuerzo buffet, muy completo y rico e incluido en el precio, hay varios bares y cafeterías. Y el servicio funciona estupendamente.

Así que si estáis buscando un plan para hacer una excursión de un día desde Atenas, no lo dudéis. Este crucero por Hidra, Poros y Egina es una gran opción.

 

Y vosotros, ¿habéis hecho algún mini crucero de un día como este?

 

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