Visitar el Kremlin de Moscú, la Plaza Roja y sus alrededores

visitar el Kremlin de Moscú

Si pensamos en Moscú, la primera palabra que se nos vendrá a la cabeza seguramente sea Kremlin. Y la primera imagen será la inmensa Plaza Roja, con las encarnadas murallas del Kremlin a un lado y la colorida Catedral de San Basilio al fondo. Por eso mismo, visitar el Kremlin de Moscú, la Plaza Roja y sus alrededores es una cosa que hay que hacer nada más pisar la capital. No en vano, es además el epicentro histórico, legal y administrativo, no sólo de la ciudad, sino de toda Rusia.

La fundación de Moscú y el nacimiento del Kremlin

La ciudad de Moscú nació en el siglo XII como un pequeño asentamiento en el mismo lugar donde ahora se levanta el Kremlin. Con el paso de los años, la ciudad fue creciendo hasta que se convirtió en un principado independiente. Y en apenas dos siglos Moscú ya era el centro del poder de Rusia.

Pero, pese a su destacada posición, no fue hasta el siglo XV que la silueta del Kremlin empezó a perfilarse tal y como la vemos hoy. Fue entonces cuando se levantaron las murallas de ladrillo y se construyeron los palacios y las mayores catedrales ortodoxas del país. Convirtiendo así la fortaleza en el escenario de coronación de zares y zarinas.

Plaza de las Catedrales. Kremlin de Moscú (antes del siglo XX)

Como toda época dorada llega a su fin, en el siglo XVIII, San Petersburgo empezó a ser la ciudad de moda entre la nobleza. Y no tardó en ser nombrada capital del país. Los zares establecieron allí sus residencias y la aristocracia y el gobierno se trasladaron. Así que Moscú y su Kremlin quedaron relegados a un segundo plano, pues sólo se instalaba allí la corte en contadas ocasiones…

Después de la Revolución de 1917, Moscú volvió a ser la capital de Rusia (5 años más tarde lo sería de toda la Unión Soviética). Lenin instaló en el Kremlin su gobierno, cerró el recinto al público y demolió algunas de las catedrales para levantar edificios oficiales. Finalmente, y pese a la caída de la URSS en 1991, la fortaleza del Kremlin se ha mantenido sin interrupciones hasta la actualidad como el “hogar” del gobierno ruso. Además, desde 1955 el recinto está de nuevo abierto al público (a excepción de los edificios con funciones gubernamentales).

Kremlin de Moscú. Principios del siglo XX

Qué ver en el centro histórico de Moscú

Todos tenemos claro que visitar el Kremlin de Moscú es una de las primeras cosas que hacer al llegar a la ciudad. Pero el centro histórico tiene otros lugares, tanto o más emblemáticos que esta fortaleza amurallada, que nadie se puede perder.

Empezando por la Plaza Roja. Donde está la necrópolis del Kremlin, la Catedral de San Basilio o las Galerías GUM. Y siguiendo por el barrio Tverskoy. Que gira en torno al Kremlin y es el lugar donde se aglutinan los mejores edificios de la ciudad. Muchos de ellos palacios reconvertidos en museos, teatros o restaurantes.

¿Preparados para visitar el Kremlin de Moscú, la Plaza Roja y sus alrededores?

Visitar el Kremlin de Moscú

Para visitar el Kremlin de Moscú, sobre todo si vais en los meses más concurridos (de mayo a septiembre), os recomiendo hacerlo a primera hora de la mañana. O lo que es lo mismo: a las 9:30 – 10. Así, por lo menos tendréis una hora u hora y media para verlo sin demasiadas aglomeraciones. Otra opción es hacer la visita a partir de las 14, cuando la afluencia de grupos turísticos también baja.

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En el mapa de arriba tenéis un pequeño resumen de todos los puntos de interés del recinto del Kremlin. Tened en cuenta que desde la Plaza Roja no hay ninguna entrada. Las dos que hay, situadas en los números 16 y 30, están señaladas con flechas rojas. Y lo bueno es que ambas están muy cerca de las taquillas (número 41).

Pero ahora, ¡empecemos la visita!

La Plaza de las Catedrales

La entrada para visitar el Kremlin de Moscú da acceso a la Plaza de las Catedrales. Y a la mayoría de edificios que hay en ella:

  • La Catedral de la Anunciación, la primera que vemos a mano izquierda en la plaza, es la única construida íntegramente por rusos. Y fue durante mucho tiempo la capilla privada de los zares.

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  •  La Catedral de San Miguel Arcángel, justo enfrente, fue la última en construirse. Y es donde están enterrados los zares hasta Pedro el Grande.

  • Por último, la Catedral de la Asunción (también llamada de la Dormición) era donde se coronaban y entronizaban los zares. Y se dice que fue la primera construcción en piedra de Rusia. Mi consejo es visitarla la primera. Es la más popular y suele haber colas.

Otros edificios a los que se puede entrar en la Plaza de las Catedrales al visitar el Kremlin de Moscú son el Palacio de los Patriarcas, donde se encuentra el Museo de las Artes decorativas del siglo XVII. Y la Iglesia del Manto de la Virgen. Construida el 1484 para celebrar el fin del asedio de Moscú por los tártaros.

También se puede visitar el Campanario de Iván el Grande. Pero hay que comprar una entrada a parte por unos 250 rublos (3,5 € aprox).

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Lo que sí que no hay que perderse son los alrededores de la Plaza. Donde destaca el enorme Cañón del Zar Pushka. Y la Campana del Zar, “la más grande del mundo”. Además, si hacéis la visita en sábado (de abril a octubre), no os perdáis a las 12 el Cambio de la Guardia Presidencial.

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La Armería y el Fondo de Diamantes

La Plaza de las Catedrales es lo esencial que todo el mundo recorre al visitar el Kremlin de Moscú. Pero hay otra visita que, para mi gusto, también merece la pena: la Armeria del Kremlin.

Este palacio, construido en 1844, se conoce como el “Palacio de las Armaduras”. Originalmente era donde el zar guardaba sus armaduras. Aunque después se convirtió en un taller donde se fabricaban los iconos y elementos de decoración de las iglesias. Y finalmente pasó a ser una especie de almacén donde se guardaban carruajes, trajes de gala, objetos preciosos de los patriarcas y los zares y obras de arte. Y es así como ha llegado hasta nuestros días.

En el interior está prohibido hacer fotos y la visita se empieza por la primera planta, donde están el arte religioso, las vajillas y las armaduras. Pero, sin duda, lo más espectacular está en la planta baja. La colección de vestidos imperiales de zares y zarinas es simplemente impresionante. Y las carrozas y carruajes tampoco se quedan atrás.

Una vez dentro de la Armería, también se puede visitar el Fondo de Diamantes. En él se pueden ver las joyas de la corona rusa. Las cuales son propiedad del Estado Ruso desde que Pedro el Grande así lo estableció en 1719.

Hay que adquirir otra entrada adicional para poder entrar (sólo puede comprarse allí, en las taquillas o en la propia armería). Así que nosotras al final decidimos saltárnoslo…

Horarios y entradas para visitar el Kremlin de Moscú

Se puede visitar el Kremlin de Moscú todos los días, salvo los jueves que cierra. Y su horario depende de la época:

  • Del 15 de mayo al 30 de septiembre: de 09:30 a 18 (taquillas de 09 a 17).
  • Del 1 de octubre al 14 de mayo: de 10 a 17 (09:30 a 16:30 las taquillas).

Para acceder a la armería (y al fondo de diamantes, claro) hay 4 turnos: a las 10, a las 12, a las 14:30 o a las 16:30. Y el número de personas que entran está limitado.

Por eso mismo, sobre todo si vais a visitar el Kremlin de Moscú en temporada alta y queréis entrar a la armería, os recomiendo comprar las entradas online. Pueden adquirirse en la página web del Kremlin (está en inglés) con un mes de antelación para la Plaza de las Catedrales y con 15 días para la Armería.

Para la Plaza de las Catedrales hay dos tipos de entrada:

  • Sin audioguía, que cuesta 700 rublos (unos 10 €)
  • Con audioguía (está en español), cuyo precio es de 1000 rublos (unos 14 €).

Si cogéis la audioguía, tened en cuenta que hay dos turnos: de mañana, hasta las 2; y de tarde, a partir de las 2.

El acceso a la Armería, por su parte, cuesta 1000 rublos (14 €). Y, como os decía antes, hay que elegir un turno para hacerlo. Yo os aconsejo el de las 10, el primero. Ya que siempre habrá menos gente.

Por último, aunque compréis las entradas online, hay que pasarse por las taquillas (número 41 en el mapa de arriba) para canjearlas. Y recoger las audioguías si las lleváis incluidas. Después, id al número 16 o al 30 para entrar a la fortaleza y empezar a visitar el Kremlin de Moscú. 😉

La Plaza Roja: 3 visitas imprescindibles

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La Plaza Roja, que no se llama así por la Revolución del 17, sino porque esa palabra significaba “bello” en eslavo antiguo, fue construida a la vez que la Muralla del Kremlin junto a la que se encuentra. El espacio se dejó abierto para hacer posible la defensa del recinto en caso de un ataque. Aunque no se tardó mucho en edificar la Catedral de San Basilio, hoy todo un emblema de la ciudad, situada junto al río. Y la Catedral de Kazán, en el otro extremo, junto a las puertas que daban acceso a la ciudad.

Con la llegada de Lenin al poder, a partir de 1918, la plaza se convirtió en el símbolo de la revolución. Y poco después, tras su muerte, se instaló allí su mausoleo y el cementerio de los héroes de la patria. Además, durante los más de 70 años de gobierno soviético, fue el escenario de todos los desfiles y paradas militares.

Por todo esto, a parte de visitar el Kremlin de Moscú, quedarse embobado un buen rato en la Plaza Roja es otra cosa imprescindible que hacer en la ciudad.

1. El Mausoleo de Lenin y la Necrópolis del Kremlin

Una vez que consigáis cerrar la boca tras el alucine que es ver la Plaza Roja por primera vez, os recomiendo dirigiros a la cola para entrar al Mausoleo de Lenin y la Necrópolis del Kremlin.

El Mausoleo de Lenin fue construido para custodiar su cuerpo embalsamado tras su muerte en 1924. Se decidió emplazarlo aquí porque era el lugar de las conmemoraciones de la Revolución de Octubre. Aunque realmente esto contradecía los deseos de su viuda. Que deseaba para su marido (y para ella) entierros sencillos. A día de hoy, son numerosos los partidarios de enterrar por fin el cuerpo. Pero también son muchos todavía los que sienten nostalgia por el líder comunista y los 70 años que duró la revolución que él comenzó…

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Aunque seguramente la identificaréis enseguida (suele haber bastante gente), la fila se forma, visto desde la Plaza Roja, a mano derecha. Puede que parezca gran cosa, pero realmente solo se tarda en pasar el control de seguridad. Y si aún no lo habéis hecho, mentalizaos: en Rusia os hartaréis de pasar arcos y controles de seguridad…

En el interior no se pueden hacer fotos. Tampoco te dejan pararte delante del cuerpo. Ni siquiera puedes hablar. Pero es impresionante verlo.

Por otro lado, tampoco hay que perderse la Necrópolis del Kremlin. O lo que es lo mismo, una serie de tumbas de personajes relevantes y héroes de Rusia que se disponen alrededor del Mausoleo de Lenin. Entre ellas destacan la de Stalin, la de la esposa de Lenin y las de civiles como el astronauta Gagarin o el escritor Gorki.

La entrada es completamente gratuita. Pero tened en cuenta que no abre los lunes, viernes y domingos. Y además hay épocas en las que cierra por motivos de conservación y reparación del cuerpo.

2. La Catedral de San Basilio

Es la iglesia más emblemática de Rusia. Así como el mayor icono de Moscú. Sus bulbos de colores en cada una de sus torres hacen de la Catedral de San Basilio una de las mejores visitas de la ciudad. Fue construida en el siglo XVI por Iván el Terrible para conmemorar la victoria sobre los tártaros en Kazán. Y, aunque se ha hecho famosa con el nombre de San Basilio, quien está enterrado en la décima capilla, su nombre original era Catedral de la Intercesión de la Virgen del Foso.

La catedral cuenta con un total de 12 campanarios y un sinfín de capillas. Lo que se debe a que el zar Iván el Terrible quiso honrar a cada santo cuya festividad coincidiese con una victoria en la guerra contra los tártaros. Este gran conglomerado de capillas hace que su interior sea un laberinto de pasillos que van de unas a otras. Tanto es así que nosotras nos liamos y, casi sin darnos cuenta, acabamos fuera de la catedral y sin poder volver a entrar…

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Aunque cuando fuimos, después de visitar el Kremlin de Moscú, no había mucha cola en las taquillas, yo creo que es más cómodo llevar la entrada comprada.

Cuesta 700 rublos (10€, sin audioguía) o 1200 rublos (17€, con audioguía) y se pueden comprar en la web oficial con un mes de antelación.

3. Galerías GUM

El equivalente al Harrods londinense o a las Galerías Lafayatte parisinas, en Moscú son las Galerías GUM (ГУМ). Fueron construidas a finales del siglo XIX tras el incendio que en 1812 arrasó ciudad. Y, como casi todas las construcciones de la época imperial, parecen un auténtico palacio.

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En 1921 se creó en ellas la primera gran tienda de la Unión Soviética. En la que se encontraban productos que no había en ningún otro rincón del país. Más adelante, Stalin las convirtió en oficinas del gobierno. Aunque en la década de los 50 volvieron a su función comercial. Y, hoy en día, son una sucesión de tiendas de lujo de marcas mundialmente conocidas (¡ay, si Lenin viera lo que tiene enfrente!).

En la planta baja no hay que perderse el supermercado gourmet Gastronome No. 1 (Гастроном №1). Ubicado en el mismo lugar donde estaba el ultramarinos número 1 de la URSS. Y donde ahora se pueden comprar todo tipo de delicatessen rusas y extranjeras a precios bastante razonables. No dudéis en hacerle un visita y aprovechar para comprar algún recuerdo comestible made in Russia. 

Por último, en la planta superior hay restaurantes y cafeterías para todos los bolsillos (como una de la que ya os hablaré en otro post más adelante). Así que, ahí tenéis un buen lugar para hacer una paradita y reponer fuerzas.

**BONUS**

En la Plaza Roja también podéis visitar la pequeña Catedral de Kazán. O más bien su reconstrucción de los años 90. Ya que la levantada en 1634 para conmemorar la victoria sobre los invasores extranjeros fue demolida por Stalin para permitir el paso de los tanques en los desfiles militares.

Y, si tenéis tiempo de sobra, también podéis acercaros al Museo Estatal de Historia o al Museo de la Guerra Patria. Aunque las explicaciones sólo están en ruso.

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Tverskoy: un paseo por el barrio más céntrico de Moscú

Después de visitar el Kremlin de Moscú y la Plaza Roja, podéis dar un paseo por Tverskoy, el barrio más céntrico, para tener un día de lo más completito y variado…

Podéis empezar cogiendo la calle Nikolskaya, al oeste de las Galerías GUM. Una avenida comercial llena de elegantes tiendas, locales de souvenirs y cafeterías.

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Al final de la calle se encuentra la Lubianka. La siniestra sede del KGB. Hoy reconvertida en sede del FSB, el contraespionaje ruso. El edificio lleva albergando la policía política rusa desde la cheka, creada en 1918. Ésta se convirtió en GPU, después en NKVD y acabó siendo el KGB. Pero los coches negros sin matrícula no dejaron ni un solo día de descargar sospechosos en ella…

A continuación, podéis bajar por la calle Teatralnaya hasta la plaza homónima. Allí se concentran los principales teatros de Moscú. Entre los que destaca el Teatro Bolshoi. Por el que han desfilado los mayores compositores rusos.

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No muy lejos de allí, llegaréis a la Avenida Tverskaya. Una de las principales arterias de la ciudad que, además, da nombre a todo el barrio.

Durante el siglo XIX era la calle más elegante. Donde los ricos hacían sus compras e iban a restaurantes y teatros. En la década de 1930 se amplió. Pasando de tener 20 metros de ancho a tener 60. Pero las construcciones más emblemáticas se trasladaron para conservarlas en la nueva avenida.

Y, aunque en ella hay numerosos edificios dignos de ver, hay uno verdaderamente imprescindible: la Tienda de Ultramarinos Eliseev, en el número 14. Un palacete que lleva siendo desde su apertura como tienda en 1901 el paraíso del gourmet por excelencia.

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Karl Fischer. Ultramarinos Eliseev (1913)
© A.Savin, WikiCommons
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Y hasta aquí este recorrido por Tverskoy, el barrio más céntrico de Moscú. Después de esto, nosotras nos fuimos directas a descansar. Que las distancias son bastante largas y aún nos quedaba mucho Moscú y mucha Rusia por descubrir los siguientes días…

Y vosotros, ¿habéis estado en Rusia? ¿qué fue lo que más os gustó al visitar el Kremlin de Moscú y la Plaza Roja?

 

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