Novodévichi, Arbat, el Cristo Salvador y Sparrow Hills: el suroeste de Moscú

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Nuestro segundo día en Moscú lo íbamos a dedicar a recorrer el suroeste de la ciudad. Empezando por el Convento y el Cementerio de Novodévichi. Para después seguir por el bohemio barrio de Arbat y la Catedral del Cristo Salvador. Y terminar en Sparrow Hills, desde donde contemplar una de las mejores panorámicas de la ciudad.

El Convento de Novodévichi

Después de bajarnos del metro en Sportivnaya, en apenas 5 minutos llegamos al Monasterio de Novodévichi. Cuyo nombre significa literalmente Convento de las Doncellas Novicias. Y, desde 2004, está incluido en el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Situado al suroeste de Moscú, fue fundado en una posición estratégica por Basilio III en el siglo XVI. Y no tardó en convertirse en el Monasterio de las Mujeres de la Nobleza. Entre las que destacaron las viudas de Yuri e Iván el Terrible, la zarina Irene Godunov, o la hermana mayor y la primera esposa de Pedro el Grande.

En 1612, pese a ser un recinto fortificado, fue tomado y quemado por los polacos. Cosa que Napoleón trató de repetir en 1812 sin mucho éxito. Pues las religiosas consiguieron desactivar los explosivos con los que pretendía volarlo. Después de la revolución, en 1922, se convirtió en el Museo de la Emancipación de la Mujer. Aunque en 1945 recuperó su función original: la de convento.

Cuando nosotras lo visitamos estaba en obras, lleno de lonas y andamios. Sin embargo, pudimos echar un vistazo por encima a sus principales puntos de interés:

  • La Iglesia y el Pórtico de la Transfiguración, construidos en el siglo XVII en estilo barroco.
  • La Catedral de Smolensk. Construida durante el reinado de Iván el Terrible.

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  • El Palacio Lopujin, el hogar de la primera esposa de Pedro el Grande.
  • El campanario octogonal.
  • La Iglesia de la Asunción (o del Tránsito de la Virgen).

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  • El Palacio de Irina Godunov
  • Y la Iglesia de San Ambrosio

El recinto puede visitarse todos los días de 9 a 17. Y la entrada cuesta 300 rublos (4,25 €), más 100 rublos (1,40 €) para hacer fotos. Aunque por las obras nos cobraron sólo 150 rublos (2,15€) por las dos cosas.

El Cementerio de Novodévichi

Pegado al monasterio se encuentra uno de los cementerios más impresionantes del mundo: el cementerio de Novodévichi. Construido a finales del siglo XIX.

Desde su apertura fue el lugar elegido para que descansasen eternamente las celebridades rusas y algunos expulsados de la Necrópolis del Kremlin. Entre quienes destacan Chéjov, Gogol, Stanislavski o Tupolev. Sin olvidarnos de Jruschov, el jefe supremo de la URSS que, tras caer en desgracia, fue relegado al olvido.

El cementerio de Novodévichi es, sin duda, uno de los cementerios más pintorescos, curiosos y bonitos que veréis jamás. En medio de un boscoso jardín, casi todas sus sepulturas son auténticas obras de arte que parecen competir con las que tienen alrededor…

Para llegar desde el monasterio, sólo hay que salir y girar a la derecha. Tras bordear la muralla del Convento de Novodévichi, enseguida se encuentra la entrada del cementerio.

El acceso es completamente gratuito. Y su horario, al igual que el del monasterio, es de 9 a17.

El Parque de Novodévichi

Al otro lado del convento y del cementerio de Novodévichi se encuentran un parque y un lago que llevan el mismo nombre. Desde allí, las vistas al recinto fortificado del convento son inigualables. Y el lugar parece mágico. Tanto es así que dicen que fue aquí donde Chaikovski se inspiró para componer su famosísima obra El lago de los cisnes.

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Distrito de Arbatskaya

Cogiendo la línea roja del metro de nuevo en Sportivnaya, en apenas 4 paradas se llega a la estación Biblioteka Imeni Lenina. La puerta de entrada al distrito de Arbat.

Este distrito, Arbatskaya en ruso, nació como un barrio periférico al oeste del Kremlin. Y fue el lugar en el que se instaló la primera clase media de Moscú. Es decir, en él residían artesanos, comerciantes y algunos empleados del zar. Pero en el siglo XIX se convirtió en el lugar favorito de escritores, pintores y artistas. Dándole a la zona un aire bohemio que no se encuentra en otras partes de la ciudad. Por desgracia, en la década de los 60 se arrasaron varias zonas. Pero su esencia se ha conservado hasta nuestros días. Así que es el lugar ideal para dar un paseo y descubrir la vida local de los moscovitas

Calle Arbat

A 5 minutos de la Biblioteca Lenin se encuentra la Plaza Arbat. El lugar del que parte la calle con el mismo nombre. Y que es la arteria principal del barrio.

Desde hace muchísimo tiempo, desde que por el barrio campaban a sus anchas todos los bohemios de la ciudad, Ulitsa Arbat ha sido la calle más popular de Moscú. Si bien, durante el periodo soviético este encanto bohemio se desvaneció considerablemente. Y, realmente, no fue hasta los 80 que la calle se peatonalizó y poco a poco fue recuperando su vida.

A día de hoy, con el incremento del turismo que ha experimentado la ciudad, es una calle más turística que local. Y, por eso, quizás cualquiera de las callejuelas de alrededor tenga un encanto más especial que la propia Arbat. Pero igualmente hay que recorrerla entera. Porque, además, es el lugar ideal para comer y comprar souvenirs. Aunque no os volváis muy locos, hay otro sitio en Moscú perfecto para las compras (y del que ya os hablaré).

Catedral del Cristo Salvador

Paseando y callejeando por el barrio de Arbat se llega en poco más de 20 minutos hasta la Catedral del Cristo Salvador.

Esta iglesia, una de las más populares de Rusia, fue ordenada construir por Alejandro I en 1812 para conmemorar la victoria del ejército ruso sobre las tropas de Napoleón. Aunque el proyecto, por diversos motivos, no se empezó hasta 1839. Y no se terminó hasta más de 40 años después, en 1883. Desde ese momento, los rusos, impresionados por su tamaño y por su belleza, la convirtieron en el epicentro del cristianismo en Moscú.

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Siglo XIX

Esa devoción hizo que Stalin tuviera en mente demolerla desde que llegó al poder. Y, en 1931, lo consiguió: la catedral fue volada con explosivos. En su lugar pensaba levantar un inmenso Palacio de los Sóviets que simbolizaría la victoria del comunismo y el ateísmo. Pero el proyecto quedó en la nada con la llegada de la II Guerra Mundial.

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Demolición, 1931

Finalmente, en 1958, durante el mandato de Nikita Jrsuschov, se instaló en su lugar la mayor piscina popular climatizada del mundo. Era redonda y tenía, nada más y nada menos que, ¡¡129 metros de diámetro!!

Piscina Moscú, 1969. Andris Malygin (CC BY 3.0)

Ya en los 80, un movimiento ciudadano consiguió que se retomase el proyecto de reconstruir la catedral siendo completamente fieles a la original. En 1994 la piscina fue desmantelada y, gracias a las inversiones de particulares (se dice que de mafiosos rusos), la catedral estaba finalizada en apenas 5 años.

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La entrada es gratis. Pero no se puede acceder con mochilas y bolsos grandes (y no tienen consignas). Tampoco se pueden hacer fotos en el interior.

Una vez visitada, no dejéis de rodearla y ver las vistas del Kremlin desde el Puente de los Patriarcas.

Sparrow Hills

Después de visitar Novodévichi, Arbat y la Catedral del Cristo Salvador, decidimos subirnos al metro e ir hasta la Universidad para ver las impresionantes vistas panorámicas de la ciudad desde la Colina de los Gorriones (Sparrow Hills). El punto más alto de Moscú.

Y aquí vino uno de nuestros mayores errores del viaje. Puesto que el mirador está delante de la Universidad, pensamos que lo más fácil sería coger el metro hasta la parada Universitet. Pero no, mala idea. Desde allí hasta el mirador hay más de media hora. Lo que, con el cansancio de todo el día, se hizo eterno…

Pero, al final, mereció la pena. Por un lado, la Universidad de Moscú, famosa por ser una de las Siete Hermanas de Stalin, es una auténtica maravilla de la arquitectura soviética.

Y, por otro lado, las vistas desde el mirador que está un poco más abajo son verdaderamente chulas. Se puede contemplar la City de Moscú con sus increíbles rascacielos. El Estadio Luzhniki y el Convento de Novodévichi. E incluso se puede jugar a buscar las otras 6 hermanas…

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Aunque nosotras no disfrutamos completamente de la panorámica hasta que descubrimos el teleférico. Y comprobamos que nos ahorraríamos el camino de regreso al metro…

El funicular comunica el mirador con el Estadio Luzhniki (al otro lado del río). Y, además de poder seguir disfrutando de las maravillosas vistas a medida que se sobrevuela el río, nos evitó una caminata de campeonato.

El precio son 100-400 rublos (150–600 ida y vuelta), en función del día de la semana. Y desde allí, en apenas 5 minutos andando, se llega a la estación Vorobyovy gory. Así que os lo recomiendo no sólo para volver. Sino también para ir.

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Y hasta aquí nuestro recorrido de este segundo día en la capital de Rusia. En el que, tras empezar en el Convento de Novodévichi, habíamos recorrido buena parte del suroeste de la ciudad. Pero, como todavía eran las 5 y media, decidimos apurar la jornada un poquito más y recorrer algunas de las estaciones más espectaculares del metro de Moscú. Sin duda, ¡¡una visita 100% imprescindible!!

 

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