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El triángulo de oro de San Petersburgo. 9 Visitas top

¡Bienvenidos a la ciudad menos rusa de Rusia! Y es que, aunque fuera la capital del Imperio durante muchos años, eso es en realidad San Petersburgo. Una ciudad que fue concebida por Pedro el Grande en el siglo XVIII para escapar de la rigidez patria y abrir una ventana a Europa. Y, paseando por el triángulo de oro de San Petersburgo, se ve a cada paso.

Cuando el gran zar decidió empezar este grandioso proyecto en la desembocadura del río Neva, en plenas aguas del golfo de Finlandia, contrató a los mejores ingenieros alemanes para acondicionar el terreno. Mientras que los palacios fueron encargados a arquitectos italianos. Durante décadas la inspiración holandesa y, sobre todo, francesa flotaba en el ambiente. Tanto que el francés no tardó en ser el idioma oficial de la corte.

Aunque ese sueño de Pedro el Grande nunca hubiera llegado a alcanzar su verdadera grandeza si no fuera por las zarinas que vinieron después. Principalmente Catalina la Grande. Quien también tenía un apego especial por Europa. Y así fue como, en apenas 3 siglos, la ciudad se convirtió en la verdadera maravilla que, pese a guerras y revoluciones, ha conseguido llegar casi intacta a nuestros días. Y que nada tiene que envidiar en cuanto a majestuosidad a ninguna de las grandes capitales europeas.

Qué ver en el triángulo de oro de San Petersburgo

Podríamos decir que el triángulo de oro de San Petersburgo es la parte de la ciudad que acumula los principales puntos de interés que hay que visitar en la que fuera capital del imperio ruso en tiempos de los zares.

Es una zona perfectamente abarcable a pie. Y una opción fantástica para empezar a descubrir la ciudad. Así que aquí os dejo un mapa para que no os perdáis nada 😉

1. Plaza del Palacio

Cualquier lista a cerca de qué ver en el triángulo de oro de San Petersburgo, y de la ciudad en general, tiene que empezar indiscutiblemente en la Plaza del Palacio.

El lugar es, y ha sido, el epicentro de San Petersburgo desde su creación en siglo XVIII. De hecho, fue el escenario de numerosos desfiles y eventos de la corte zarista en los años del imperio. Así como del nacimiento de la Revolución de Octubre en 1917.

El triángulo de oro de San Petersburgo
Vista desde la Columna de Alejandro del Edificio del Estado Mayor en la plaza del Palacio (principios del siglo XIX)
El triángulo de oro de San Petersburgo
Vista del Palacio de Invierno y del Almirantazgo desde la Columna de Alejandro en la plaza del Palacio

Y es aquí donde se encuentran los dos lugares más imprescindibles que ver en el triángulo de oro de San Petersburgo: el Palacio de Invierno, más conocido como el Museo del Hermitage; y el Edificio del Estado Mayor.

Aunque antes hay que acercarse también al centro de la plaza para poder ver de cerca la Columna de Alejandro. Que fue construida en honor al zar Alejandro I para conmemorar sus esfuerzos en las guerras Napoleónicas. De hecho, dicen que el arcángel que corona la columna lleva la cara del zar. Pero como, con sus 48 metros de altura, es la columna de granito rojo más alta que existe, nadie ha podido comprobarlo con sus propios ojos…

El triángulo de oro de San Petersburgo

Palacio de Invierno – Museo del Hermitage

Pero, sin duda alguna, si destaca por algo en concreto la Plaza del Palacio es por el Palacio de Invierno. Que, dicho sea de paso, es lo que le da nombre. Y alberga el Museo del Hermitage. Una visita imprescindible que hacer en el triángulo de oro de San Petersburgo.

Este palacio, en tonos verdes, blancos y ocres, es prácticamente un sueño hecho realidad. Fue ordenado construir en el siglo XVIII por Isabel Petrovna, la hija de Pedro el Grande. Y se convirtió en la residencia oficial de la familia imperial hasta la caída de los zares en 1917. Aunque realmente, desde 1881, tras la muerte de Alejandro II en plena ciudad, rara vez se utilizaba el palacio para evitar problemas de seguridad.

HermitageHermitage

Eso en cuanto al palacio. Pero el museo debe su existencia a Catalina II. Y más bien a su gusto por la pintura y sus deseos de exhibir la grandeza del imperio. Aunque no tardó en darse cuenta de que el palacio en sí era una obra de arte. Y pocos cuadros podía colgar sin hacer que las salas perdiesen su belleza natural. Por eso mismo, comenzó a construir una serie de anexos al edificio principal del palacio (Pequeño Hermitage, Antiguo Hermitage y Nuevo Hermitage) donde se fueron instalando las colecciones de arte europeo que hoy conforman el museo.

El triángulo de oro de San Petersburgo

En la actualidad, pese a que por superficie el Museo del Louvre es superior, el Hermitage es el que tiene la colección más grande. Cuenta con, nada más y nada menos que, ¡¡3 millones de objetos catalogados!!

Cómo visitar el Hermitage

Visitarlo entero es prácticamente imposible. Sobre todo si queréis tener algo de tiempo para seguir recorriendo el Triangulo de Oro de San Petersburgo. Así que lo más importante es hacer una selección de lo que cada uno quiere ver, e intentar ir a tiro hecho. Aún así, contad con que estaréis dentro del museo 2 o 3 horas mínimo.

El triángulo de oro de San Petersburgo

El horario de apertura es de 10:30 a 18. Hasta las 21 los miércoles y los viernes. Y los lunes cierra.

Pero entonces, ¿cuándo es el mejor momento para visitar el Hermitage? Pues bien, yo os recomendaría evitar ir por la mañana. A primera hora llegan numerosos grupos de circuitos turísticos y de visitas de cruceros. Por lo que el museo se pone hasta los topes. Sin embargo, a partir de las 13:30-14, estos grupos se han marchado y es el momento ideal para entrar y poder disfrutar el museo con algo más de paz. Aunque tened en cuenta que es lo mas visitado en el Triángulo de Oro de San Petersburgo y habrá bastante gente y colas a cualquier hora.

En cuanto a las entradas, se pueden comprar online en este enlace y llevarlas listas de casa para evitar colas a la llegada. Pero cuestan 18$ (unos 16€). Mientras que si se compran allí directamente sólo cuestan 700 rublos (unos 10€). Así que es una diferencia considerable. Para ahorraros allí la cola, no hace falta que vayáis hasta las taquillas del interior. Podéis comprar las entradas en las máquinas que hay en el patio. Están a mano derecha, justo antes de entrar al edificio.

Edificio del Estado Mayor

Si el Palacio de Invierno, con su Museo del Hermitage, corona el lado noroeste de la plaza, el otro lado lo ocupa el Edificio del Estado Mayor. Una majestuosa construcción con una fachada de más de 500 metros en forma de arco de color amarillo que ordenó construir Alejandro I.

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El edificio se divide en dos alas separadas por un arco del triunfo que conmemora la victoria de Rusia tras la invasión del ejército de Napoleón. Y durante años, hasta que el gobierno revolucionario trasladó de nuevo el poder a Moscú, este edificio fue la sede del Estado Mayor y del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En la actualidad, el ala oeste está ocupada por el Distrito Militar Occidental. Mientras que el ala este pertenece, desde 1993, al Museo del Hermitage. En esta parte del museo, a la que se accede con la misma entrada que a la principal, se encuentran las obras de los pintores impresionistas y post-impresionistas. Entre los que destacan Monet, Renoir, Cezanne o Gauguin. Y las de algunos pintores modernistas como Picasso o Kandinsky.

Así que ya sabéis, si después de visitar el Triángulo de Oro de San Petersburgo y el Hermitage principal aún os quedan fuerzas, no dejéis de visitar esta parte del museo… Yendo a tiro hecho, podréis ver lo esencial en 1 o 2 horas.

2. Catedral de Nuestra Señora de Kazán

Una vez empezado este recorrido por el triángulo de oro de San Petersburgo en la Plaza del Palacio, una buena idea para continuar es cruzar el arco del edificio del Estado Mayor y adentrarse en la Avenida Nevski. La arteria principal del centro de la ciudad. Y el lugar ideal para hacer todo tipo de compras o comer algo y tomar un vodka.

El triángulo de oro de San Petersburgo

Avanzando un poco más, en pocos minutos se llega a la mayor catedral de San Petersburgo: la Catedral de Nuestra señora de Kazán. Que está consagrada a la virgen más venerada de Rusia. Cuya figura se hizo popular por estar, supuestamente, detrás de numerosas victorias militares. De hecho, se construyó para agradecer su ayuda al ejército ruso en las guerras contra Napoleón. Y cuenta la leyenda que, durante la II Guerra Mundial, hasta Stalin acudió a la iglesia para pedir la bendición del patriarca.

Por otro lado, el templo se construyó en el siglo XIX imitando a la basílica de San Pedro en el Vaticano. De ahí que seguramente os parezca familiar cuando la veáis por primera vez.

El triángulo de oro de San Petersburgo

Su horario es de 9 a 20. Y la entrada es completamente gratuita.

3. Plaza de las artes

No muy lejos de la Catedral de la Virgen de Kazán, callejeando un poco entre los edificios de enfrente, se llega enseguida a una de las plazas más adorables de la ciudad. Y el lugar perfecto para salir un poco del bullicio de turistas que suele haber en el triángulo de oro de San Petersburgo.

Pero la plaza de las artes no es realmente famosa por sí misma. Y más allá de ser un lugar tranquilo y encantador, lo que verdaderamente la hace reseñable son los edificios que hay en ella.

Museo Ruso y Teatro Mijailovski 

Entre los que destacan el Museo Ruso, que ocupa el Palacio Mijailovski. Una imponente construcción de estilo clásico que preside la plaza desde que el zar Pablo I lo mandó construir para Mijaíl, su cuarto hijo. Y que más tarde el zar Nicolás II decidió convertirlo en un museo dedicado al arte y la pintura de autores rusos. Ya que el Hermitage se centraba en la pintura europea y el zar no quería que los autores patrios se quedasen sin su reconocimiento.

Si sois grandes amantes de la pintura y aún tenéis tiempo y ganas de visitar otro museo en el triángulo de oro de San Petersburgo, esta visita os resultará imprescindible. Pero si no, quizás podáis prescindir de ella y disfrutar sólo de las vistas del palacio desde el jardín homónimo que tiene a su espalda (desde la plaza apenas se aprecia la fachada).

El triángulo de oro de San Petersburgo

El museo abre, salvo los martes, de 10 a 18. Y las entradas cuestan entre 500 y 1000 rublos. Hay multitud de opciones, simples y combinadas con otros museos. Así que podéis consultar los detalles aquí.

Y el otro edificio de la plaza que no hay que perderse es el Teatro Mijailovski. Uno de los teatros mas antiguos y reconocidos de San Petersburgo. Y que, aunque su fachada sea muy discreta, su interior es una auténtica maravilla…

El triángulo de oro de San Petersburgo Teatro

Así que, si estáis planeando un viaje a San Petersburgo, no dejéis de consultar la programación en la web del teatro y ¡¡no perdáis la ocasión de acudir a alguna representación!!

4. Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada

Todo gran nombre esconde una gran historia. Y esta no iba a ser menos… Sólo os diré que la primera piedra se colocó en 1883 en el lugar donde el zar Alejandro II fue herido de muerte en un atentado dos años antes.

Pese a que fue asesinado, Alejandro II no era uno de los zares menos queridos. Es más, cuando su hijo Alejandro III quiso levantar la basílica, muchos ciudadanos aportaron lo que pudieron a la colecta. El templo se terminó en 1907, ya durante el reinado Nicolás II. Y, durante diez años, en él solo se celebraban misas en memoria del fallecido Alejandro II. Después, con la llegada de la Revolución, el templo quedó abandonado. Llegando a servir incluso de almacén de patatas y de atrezzo para un teatro. Hasta que en los años 70 se inició una restauración y finalmente, en 1997, reabrió al público.

Aunque cuando la visitamos parte de su exterior estaba en reformas, es una de las iglesias más bonitas. No solo en el triángulo de oro de San Petersburgo, sino en toda la ciudad. De hecho, yo sólo la compararía con la de San Basilio de Moscú. Y es que su estilo ruso, con los bulbos de cebolla en lo alto de las torres, es una auténtica pasada.

El interior es, seguramente, más impresionante aún que el exterior. No escatimaron en nada: mármol decorado por todas partes, miles de metros cuadrados de mosaicos de vidrio esmaltado y todas las paredes inundadas de pinturas representando escenas bíblicas. Aunque lo mas impresionante es el baldaquino con columnas de jaspe. Situado en el lugar exacto donde hirieron al zar.

El triángulo de oro de San Petersburgo

La catedral abre, salvo los miércoles, de 10:30 a 18. Y la entrada cuesta 350 rublos (unos 5€). Si queréis evitaros colas, podéis llevarlas compradas online.

5. Castillo Mijailovski

Tras visitar la iglesia de San Salvador, que es otra de las paradas mas icónicas de el triángulo de oro de San Petersburgo, no hay que dejar de atravesar los Jardines Mijailovski hasta el castillo que lleva el mismo nombre.

El triángulo de oro de San Petersburgo

Fue otra de las construcciones que levantó Pablo I. Y lo hizo porque no quería vivir en el palacio, ya que temía una conspiración que le predijo una vidente. Una vidente que, dicho sea de paso, estaba en lo cierto. Fue asesinado apenas 40 días después de instalarse en el castillo.

Después de su asesinato, el edificio se convirtió en la escuela de Ingeniería Militar. De ahí que también se le conozca como el Castillo de los Ingenieros. Aunque en la actualidad alberga parte de la colección del Museo Ruso. Concretamente, el departamento de pinturas de los Romanov.

La entrada mas habitual es la combinada con la colección principal del Museo Ruso. Aunque también se puede comprar de manera individual.

6. Río Fontanka y Puente de Panteleimon

Nada más pasar el Castillo Mijailovski, llegaremos al río Fontanka. Uno de los principales canales de la ciudad. Cuyo origen y desembocadura es el mismísimo Río Neva.

El triángulo de oro de San Petersburgo

Caminando por el borde del rio hacia su salida al Neva, enseguida se alcanza una de las esquinas más bonitas que ver en el triángulo de oro de San Petersburgo. La confluencia del Moika y el Fontanka, donde se encuentra el Puente de Panteleimon. Que, aunque se construyó simplemente para permitir el paso del tranvía, ahora es uno de los iconos de la ciudad.

El triángulo de oro de San Petersburgo

7. El jardín y el palacio de verano

Y allí mismo está nuestra siguiente parada en este recorrido por el triángulo de oro de San Petersburgo: el jardín y el palacio de verano.

Este jardín fue el primer espacio verde de estilo europeo que hubo en la ciudad. Concretamente se diseñó en estilo francés, aunque tras unas inundaciones que lo arrasaron, se reformó en estilo inglés. Entre los árboles y las zonas verdes se encuentra un bonito pabellón de café. Que fue construido por orden de Pedro el Grande para implantar entre la aristocracia la moda de tomar café por la mañana. Así como un pabellón de té. Que construyó con el mismo fin: que la aristocracia tomara té por la tarde… Igualmente, promulgó las modas de fumar en pipa y fumar tabaco, en general.

Al final de los jardines se encuentra el Palacio de Verano. Aunque de palacio sólo tiene el nombre, ya que es bastante modesto. Y fue la primera residencia de verano de Pedro el Grande en la ciudad. Quien, pese a tener proyectos grandiosos para Rusia (y para su arquitectura), se conformaba con construcciones austeras para sí mismo.

El triángulo de oro de San Petersburgo

8. Campo de Marte

Al otro lado del jardín de verano, y antes de emprender el regreso al inicio de este recorrido por el triángulo de oro de San Petersburgo, nos queda una parada en el Campo de Marte.

Este lugar, desde prácticamente la fundación de la ciudad, estuvo dedicado al dios de la guerra. Y a las victorias y conquistas del ejército ruso. Siendo el escenario de todos los desfiles y paradas militares. Tras la Revolución, en 1930, se construyó un monumento en memoria a los héroes de la Revolución. Que se puede ver casi al final de la explanada. En el lugar en el que siempre hay una llama encendida.

El triángulo de oro de San Petersburgo El triángulo de oro de San Petersburgo

9. Calle Millionaya

Saliendo del Campo de Marte por su esquina noroeste, entraremos de lleno en la calle Millionaya. Más conocida en español como la calle de los millonarios. Y que llega directamente a la Plaza del Palacio. Donde daremos por terminado este recorrido por el triángulo de oro de San Petersburgo.

Esta ancha avenida lleva su nombre porque era el lugar donde la aristocracia tenía sus lujosos palacios antes de la Revolución del 17. Y lo cierto es que recorrerla hace imaginar lo bien que vivían los nobles con semejantes mansiones en tiempos de los zares. Aunque hay un palacio que destaca entre todos: el Palacio de Mármol. La enorme residencia que la zarina Catalina II le regaló a su amante Grigori Orlov. Y que veréis en cuando enfiléis la calle.

El triángulo de oro de San Petersburgo

Una vez que lleguemos al final de esta calle, estaremos de nuevo en el lugar donde empezamos nuestro recorrido por el triángulo de oro de San Petersburgo: la plaza del palacio. Y si, como nosotras, vais a visitar el Hermitage por la tarde, será el momento de entrar en una de las mejores pinacotecas del mundo…

 

Y vosotros, ¿sois de visitar muchos museos? ¿O preferís visitar los imprescindibles y pasar mas tiempo en las calles?

 

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