El Moscú soviético: VDNKh, el Parque Gorki y el Mercado de Izmailovo

el Moscú soviético

Hoy en día, después de más de 70 años siendo el epicentro del comunismo, recorrer el Moscú soviético es prácticamente una obligación al visitar la ciudad. E imprescindible para conocer más de cerca la historia reciente de una de las mayores potencias del mundo

Desde que la Revolución de Octubre de 1917 conquistó el poder en la ciudad de San Petersburgo (por entonces la capital del Imperio ruso), el gobierno volvió a su ubicación original: el Kremlin de Moscú. Y desde allí se movieron los hilos de medio mundo. Por eso mismo, la ciudad está plagada de recuerdos de esos años que hay que ver para creer…

¡Y eso fue lo que decidimos hacer nosotras en nuestro último día en la ciudad!

¿Qué ver en un recorrido por el Moscú soviético?

Aunque hay muchos lugares de la ciudad que pueden trasportarnos al pasado en tiempos de la URSS, hay 3 visitas imprescindibles para conocer un poco más del Moscú soviético.

VDNKh

Realmente, sus siglas son el acrónimo de “Exposición de Logros de la Economía Nacional” (VDNKh). Aunque muchos moscovitas lo llaman Centro Panruso de Exposiciones (VVTs). Y es el lugar ideal para acercarse un poco más al sueño de la era soviética.

Fue inaugurado en 1939 y la idea era que fuese una exposición faraónica que mostrase las producciones agrícolas de toda la URSS. Una forma de demostrar la superioridad del gran estado socialista soviético. Y que, aunque se construyó como una exposición temporal, acabó convirtiéndose en permanente.

En 1954, Jurschov le dio una vuelta de tuerca y la convirtió en una exposición de los logros económicos y científicos del país. Ampliando así el concepto inicial que sólo se basaba en la agricultura y en el modelo proletario soviético. Aunque de aquella primera época destacan estatuas como El obrero y la Koljoziana, blandiendo el martillo y la hoz, que proviene de la Expo de París del año 37. O la que corona el imponente arco del triunfo que custodia la entrada.

el moscú soviético

Actualmente, visitar este centro de exposiciones es teletransportarse a otra época. A una auténtica muestra de tiempos pasados. Tras cruzar el arco del triunfo se llega al pabellón central. Una construcción que imita a las 7 hermanas de Stalin y que cuenta con estatuas que exaltan las virtudes del socialismo. Así como con un monumento a Lenin, el padre de la patria.

el Moscú soviético

Justo detrás está la Fuente de la Amistad entre los Pueblos. Con 16 estatuas de bronce amarillo (parecen de oro) que simbolizan cada una de las ex repúblicas soviéticas, ataviadas con sus trajes regionales.

Más allá de la fuente se encuentran los pabellones de cada una de las repúblicas.

el Moscú soviético

Y, casi al final de todo, el pabellón del espacio.

Monumento a los Conquistadores del Espacio y Museo de la Cosmonáutica

Después del hito que supuso el lanzamiento del primer satélite, el Sputnik 1, en 1957; y el primer viaje del hombre al espacio, hazaña que logró Yuri Gagarin en 1961, el gobierno de Moscú decidió erigir un colosal monumento a todos aquellos que habían contribuido en la carrera espacial.

Y, tras un largo proceso de selección, el Monumento a los Conquistadores del Espacio fue finalmente inaugurado en el séptimo aniversario del lanzamiento del Sputnik (el 4 de octubre de 1964). Se ubicó junto al VDNKh y el conjunto se convirtió en el epicentro del Moscú soviético. Y del ensalzamiento de la grandeza y los logros de la URSS.

el moscú soviético

Desde sus orígenes, el monumento se concibió para albergar un museo bajo él. El Museo Memorial de la Cosmonáutica. Pero éste se hizo de rogar y no se inauguró hasta otra fecha clave: el 10 de abril de 1981. El día del vigésimo aniversario del viaje espacial de Yuri Gagarin.

Aunque nosotras no lo visitamos, es un museo imprescindible para los amantes del espacio. En él se pueden repasar las principales proezas de la carrera espacial y los detalles del programa soviético.

Su horario es de 10 a 19, salvo los lunes que cierra. Y el precio de la entrada es de 250 rublos (unos 3,50 €). También podéis consultar toda la información aquí.

Para llegar, lo mejor es bajarse en la parada de metro VDNKh (línea naranja). El monumento y el museo están justo al salir. Y la exposición, un poco más allá.

El Parque Gorki y el Parque de las Estatuas Caídas

Otra parada imprescindible en todo recorrido por el Moscú Soviético es en el Parque Gorki. Que abrió sus puertas en 1928 con el nombre de “Parque Cultural y de Ocio en honor a Maxim Gorki”. El creador del realismo socialista. Y uno de los mejores escritores de la historia de Rusia.

Nadie puede imaginar ir a Londres y no pasear por Hyde Park. O ir a Berlín y no recorrer el Tiergarten. Así que nadie puede irse de Moscú sin acercarse hasta aquí.

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Más al norte, al otro lado de la carretera de circunvalación, hay una explanada que tampoco hay que perderse: el Parque de las Estatuas Caídas. Un lugar que, desde hace relativamente poco, se ha convertido en la mejor muestra de la megalomanía soviética.

Tras la caída de la URSS, algunas de las estatuas de los líderes del partido se quitaron de donde estaban. Y, como no tenían muy claro que hacer con ellas, las fueron dejando abandonadas en un jardín junto a la Nueva Galería Tretiakov.

Con el paso de los años, ese cementerio de estatuas olvidadas se ha convertido en una de las visitas más curiosas de la ciudad. Y en todo un imprescindible si quieres hacerte una idea de cómo podía ser el Moscú soviético.

Las paradas de metro más cercanas son Park Kultury (líneas roja y marrón) y Oktyabr’skaya (líneas marrón y naranja).

Kremlin de Izmailovo

Quizás no sea una visita estrictamente al Moscú soviético. Pero, si alguien quiere conseguir un recuerdo 100% auténtico de la URSS, este es el lugar perfecto: un enorme rastro que ocupa prácticamente todo el kremlin de Izmailovo.

Una fortificación que fue construida a unos 20 kilómetros del centro de Moscú por los Romanov en el siglo XVII. Y que parece sacado por completo de un cuento de hadas.

En el recinto principal del Kremlin se pueden encontrar iglesias, establecimientos para para bodas civiles, puestos de comida y restaurantes. Entre ellos una stolovaya (cantina típica soviética) en la que se come de lujo y por muy poco dinero. Además del museo del vodka y algún otro museo de costumbres de Rusia.

Mercado de Izmailovo

Pero, donde verdaderamente uno puede perderse y entretenerse horas y horas es en el mercado, justo al lado del Kremlin. La parte de abajo es el lugar perfecto para comprar souvenirs de todo tipo. Desde matrioshkas de todos los tamaños, formas y colores. A gorros, guantes y calientamanos auténticos. Pasando por el codiciado ámbar. Y por las clásicas tazas e imanes.

Mientras que en la planta de arriba es donde zambullirse por completo en el Moscú soviético. Esta planta es un auténtico rastro donde conseguir antigüedades rusas de lo más variadas. Como las codiciadas cámaras de fotos soviéticas de marca Zenit. O periódicos y propaganda original de hace más de 50 años. Sin olvidarnos, claro, de todo tipo de uniformes e insignias militares de tiempos pasados.

el Moscú soviético

Aunque no vayáis a comprar nada, recorrer algunos de los puestos es como viajar en el tiempo y pasear por el Moscú soviético. Así que, ¡no os lo podéis perder!

 

*Nuestra experiencia (y consejos) para visitar Izmailovo*
  • Habíamos leído que se podría ir a Izmailovo en autobús o marshrutka (una especie de minivan). Y lo cierto fue que lo intentamos. Pero tuvimos una pequeña falta de entendimiento con el conductor (vamos, que él hablaba en ruso y nosotras en inglés y español). Que hizo que acabáramos bajándonos en medio de la nada y teniendo que caminar un buen rato. A la vuelta, aunque se suponía que dábamos un rodeo, cogimos el metro en la estación de Partizanskaya (línea azul). Y fue todo tan cómodo y fácil que, ¿qué queréis que os diga? ¡Yo no me lo pensaba!
  • Los mejores días para visitar el mercado son sábados y domingos. Aunque en teoría los viernes también está casi todo abierto. Nosotras fuimos un jueves (no teníamos otro día) y había bastantes puestos cerrados. Sobre todo, de antigüedades.
  • Aunque no es un zoco árabe, se puede regatear. Y siempre se consigue bajar un poco el precio.
  • Reservaos para comprar aquí. Si ya Moscú es, en general, mucho más barato para comprar que San Petersburgo, concretamente el Mercado de Izmailovo es más barato aún. Así que aprovechad. Los rublos os cundirán el doble (o el triple).

 

Y así, con estas visitas, dimos por conluida nuestra ruta por el Moscú Soviético. Por Moscú en general. Después de 4 intensos días recorriendo la capital de Rusia, nos tocaba coger nuestro equipaje y subirnos a un tren rumbo a San Petersburgo. Una ciudad completamente diferente a la capital…

 

¿Os he convencido ya para visitar el país más grande del mundo?

 

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